El Gazpachuelero: estos son nuestros principios...
viernes, 18 de septiembre de 2009
El Gazpachuelero nace, NO se hace. Esta rotunda sentencia no encierra más que el convencimiento de que en cada persona hay un Gazpachuelero en potencia; digamos, por hacer una abstracta comparación, que es como ser un mutante en el mundo de los X-Men. Así, uno se da cuenta de que es Gazpachuelero durante su crecimiento y maduración, y es en ese momento cuando debe potenciar y desarrollar sus capacidades implícitas, educando sabiamente, y en gran medida, su oído y su aparato digestivo. Sólo entonces encontrará a otros Gazpachueleros afines.
Porque, efectivamente, el Gazpachuelero es la evolución del ser humano tal y como lo conocemos; un novedoso peldaño darwiniano que, no obstante, no rechaza convivir con el homo sapiens vulgar, aceptándolo como su (casi) igual. Pero desgranemos su peculiar idiosincracia: el Gazpachuelero común es pacífico, empático, educado, alegre, está por encima de ideologías políticas y religiones, y rechaza la hipocresía, la incultura adquirida y la inmadurez a destiempo. Sus niveles de honor y dignidad propios son altos, y la fidelidad a la causa gazpachuelera y a sus hermanos no tiene parangón.
Aunque muchos de los seres humanos convencionales pueden compartir más de una (o casi todas) de estas características, hemos de advertir dos grandes diferencias con respecto al Gazpachuelero: en primer lugar, una notable sensibilidad gastronómica, caracterizada por su buen gusto en la ingesta de alimentos, y también, por qué no, por su ingente capacidad estomacal. En segundo lugar, un sentido del humor muy particular, mordaz y directo, basado a partes iguales en la inteligencia y en el absurdo. Debido a esto, el Gazpachuelero rinde culto y tributo a grandes nombres del humor patrio, como Tip y Coll, Eugenio, Paco Gandía, Chiquito de la Calzada, Gila... así como a algunos notables ejemplares de la comedia angloparlante, como los hermanos Marx o los Monty Python.
Quizás habría que hacer un ligero inciso para ahondar en la etimología del vocablo "Gazpachuelero". Los más avezados en las lides gramaticales habrán advertido que su significado es "referente, relativo o perteneciente al gazpachuelo". "Gazpachuelo", a su vez, es un diminutivo de "gazpacho" (la RAE sugiere que este sustantivo quizás provenga del árabe hispanizado "gazpáčo", y éste del griego "γαζοφυλακιον"). Y el gazpachuelo es una sopa típica malagueña a base de huevo, arroz, patatas y limón. Muy buena, por cierto.
Volviendo al tema que nos ocupa, el Gazpachuelero es audaz y valiente, y es consciente de que su aprendizaje dura lo que dura su vida. Por eso, la horda de Gazpachueleros, renombrados para estas ocasiones como "Comando Gazpachuelo", no duda en batirse, siempre que la economía personal lo permita, en peligrosas cruzadas de fin de semana, en jornadas gastronómicas o fiestas patronales, en ferias, romerías y muestras de la más diversa índole, contando cada una de sus victorias como un valioso punto para su experiencia vital.
Es en este tipo de acontecimientos cuando el Gazpachuelero despliega su abanico de encantos y virtudes. El buen hermano, en esos momentos, se preocupará de prepararse física y mentalmente, por ejemplo, escuchando los grandes himnos que durante años los miembros más veteranos se han encargado de recopilar. El Gazpachuelero, además, hace en todo momento orgulloso alarde de su carácter andaluz y malagueño, haciendo llegar, allende las tierras y mares, sus símbolos y manera de ser común (si se da el caso de ser un Gazpachuelero foráneo, se procura un adecuado hermanamiento de este miembro hacia las peculiaridades malacitanas).
Los Gazpachueleros son una hermandad noble y sin jerarquías, y están abiertos a la inclusión libre de aprendices, siempre y cuando superen determinadas pruebas de aptitud y actitud. El punto cúlmen del iniciado llegará en el momento de su "Bautismo de Callos" en Casa Pepa, Carratraca, uno de los más valiosos templos gazpachueleros.
Son muchas las bonanzas y virtudes de pertenecer a la hermandad gazpachuelera, pero quizás la mejor forma de descubrirlas sea asomando la cabeza a su mundo. Aquí dispones de numerosos ejemplos gráficos y sonoros que describen fielmente nuestra forma de ver la vida. Así pues, adelante, estimado visitante. Nuestra puerta está abierta para ti.
Una troupe de Gazpachueleros veteranos y aprendices se disponen a conquistar Carratraca.
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