CRÓNICA: Misión en el Puerto de Sta. María (Cádiz). 24/25-10-2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Como muchos ya sabéis, una importante representación gazpachuelera participó en los últimos días en una sangrienta campaña militar en los aledaños de la Tacita de Plata, más concretamente en el campo de batalla de El Puerto de Santa María. Ante la expectación despertada y manifestada por los no asistentes acerca de los acontecimientos vividos y presenciados, hemos optado por haceros una crónica más o menos pormenorizada del evento, en forma de cuaderno de bitácora:
- Sábado 24 de Octubre, 19 horas.
El cielo comienza a tornarse rojo al oeste, y el viento porta un aire tosco y denso... quizá sean señales de lo que nos espera en El Puerto. Informes anteriores ya nos lo advertían: el Atlántico es un infierno rebosante de voraces contrincantes. Nuestro corazón late con furia, pero también con incertidumbre... se acerca la hora.
El Teniente Coronel Pedro Jiménez y el Coronel Gonzalo Écija nos hallamos en estos momentos en el vehículo blindado que nos acerca, kilómetro a kilómetro, a nuestro objetivo. En el horizonte, mientras el Sol termina de ponerse, algunos brazos de molino nos dan la bienvenida cortando el aire. No hay duda, atravesamos la provincia de Cádiz.
- Sábado 24 de Octubre, 20 horas.
Envuelta en la penumbra, la masa arbórea nos desvela una lúgubre estampa a los lados del camino que comunica Paterna de Rivera con Puerto Real. Como una pesadilla. O como una película de Tim Burton, no sabríamos decir qué es peor. La soledad y la oscuridad nos hiela las entrañas, y el saber que en pocas horas tendremos que batallar por nuestra vida no ayuda para nada a nuestro equilibrio físico y emocional. Al menos, pronto nos encontraremos con el resto de los soldados.
El alférez Curro y la cabo Eva, acompañados por Nube, nuestro singular animal de reconocimiento y rastreo, ya realizaron este recorrido ayer, imagino que experimentando las mismas sensaciones que nosotros. No hubo incidencias reportables en su comunicado. En el puesto avanzado del Sargento Benji nos darán más datos...
- Sábado 24 de Octubre, 21'30 horas.
El Coronel y yo descansamos al fin en el puesto avanzado, rodeados del resto de la fuerza militar que se ofreció voluntaria para esta misión. Nos espera una larga noche de entrenamiento, seguido de un merecido descanso. Para comenzar, hemos pedido a domicilio metro y medio de pizza, la cual acompañaremos con unos cuantos litros de cerveza.
Gonzalo se acaba de vestir su uniforme de entrenamiento, compuesto primordialmente por un pijama con Playstations estampadas. El resto nos reunimos a la mesa, y comenzamos la ejercitación.
- Sábado 24 de Octubre, 23'30 horas.
La primera parte del entrenamiento ha concluído con éxito. Si todo va como hasta ahora, mañana podríamos conseguir una importante victoria. Continuamos con las cervezas mientras realizamos una importante labor de cara al reglamento interno del Movimiento Gazpachuelero: crear un calendario anual de celebraciones y eventos. Se os mantendrá informados a medida que se acabe de desarrollar.
Mientras saboreo mi penúltima cerveza, el Coronel Gonzalo me mira de reojo... creo que va siendo la hora de jugar en modo profesional. Voy a por el whisky y el Seven-Up.
- Domingo 25 de Octubre, 3'30 horas.
Este es mi último reporte del día. La tropa ya está descansando en sus lechos... todos menos Gonzalo, que medita profundamente tumbado en el sofá; Curro, que me habla de la vida que ha dejado lejos de la trinchera; y yo, que le escucho amigablemente. Nosotros también vamos a acostamos ya. Mañana promete ser un día duro.
- Domingo 25 de Octubre, 12'30 horas.
Estamos tomando un generoso refrigerio a base de chocolate caliente y bollería variada... somos conscientes de que la protección es tan importante en el exterior como en el interior, por lo que no escatimamos esfuerzos a la hora de revestir nuestros estómagos. No debemos abusar de todas maneras, ya que en pocas horas nuestros sistemas digestivos deberán estar prestos para la batalla, en las mejores condiciones posibles.
En unos instantes vestiremos nuestros ropajes y enseres bélicos, nos distribuiremos en los vehículos blindados, y partiremos a la lucha.
- Domingo 25 de Octubre, 14'30 horas.
Ya estamos en el centro del pueblo. El Sol no se nos muestra precisamente piadoso, y el ambiente se torna tórrido por momentos. Esperábamos encontrarnos con temperaturas más llevaderas, dado lo avanzado del otoño... pero no es así, tendremos que luchar también contra las adversidades climatológicas. Nube, nuestro valeroso y leal cánido, atisba un rastro cada vez más cercano, y comienza a ladrar nervioso. Nos hallamos frente al Restaurante Romerijo. Efectivamente, tenemos al enemigo prácticamente encima...
- Domingo 25 de Octubre, 15'30 horas.
Tal y como intuíamos, los enemigos nos sorprendieron y nos cercaron rápidamente, de hecho, escribo ahora desde el fragor de la batalla. Una envalentonada gamba fue la primera en atacarme, aunque hábilmente la desmenucé con mis entrenadas manos, y el desdichado crustáceo acabó sin piedad en el fondo de mi buche.
El resto de mis compañeros no ha sufrido mejor suerte. Gonzalo se bate en lucha encarnizada contra un abominable ejército de puntillitas mientras esquiva el lanzamiento de unas letales tortillitas de camarones; Benji y Lorena luchan espalda contra espalda frente a unos feroces chocos rebozados; Curro y Eva, por su parte, hacen lo propio contra una manada furiosa de cazones en adobo. Sinceramente, no sé si resistiremos, son muchos, y bien preparados...
Me han herido. Siento un desgarrador ardor en el esófago, una lesión interna provocada por un ataque masivo de moluscos rebozados... no sé si sobreviviré. Mientras me revuelco agonizante en tierra, el alférez Curro ha hallado un misterioso mensaje en el interior de un aparente cazón en adobo. El presumible trozo de tiburoncillo enharinado ha acabado siendo desplegado en una sabanita de celulosa impresa, cuyo significado no acertamos a descifrar. ¿Un mensaje encriptado del Gobierno advirtiéndonos del peligroso auge de las tiendas de los chinos? ¿Una advertencia extraterrestre acerca de que la continuada ingesta de cazón acabará provocando un conflicto interplanetario? ¿Una alucinación colectiva perpetrada por nuestros rivales cefalópodos y sus poderosas (aunque aún desconocidas) capacidades psíquicas? Mucho nos tememos que, de momento, esta es una incógnita que ha de quedar en el aire...
La batalla ha concluído con aparente éxito, aunque yo, por mi desafortunado traumatismo interior, haya tenido que ser auxiliado por mis camaradas. Estamos dando una vuelta de reconocimiento por las cercanías, y todo apunta a que, tras cerciorarnos de la total aniquilación del enemigo, nos dispondremos a aprovechar este mal acabado verano para disfrutar de un helado.
Mi malestar corporal ha disminuido, y mi posible baja ha quedado sólamente en un susto. La tropa vuelve al cuartel con la moral por las nubes, entusiasmada, y dispuesta a alistarse en próximas y temerarias misiones de índole similar.
La vuelta a casa siempre es dulce... Gonzalo y yo nos dirigimos ya a nuestra ciudad de origen, asistiendo, aunque sea de reojo, al más bello de los crepúsculos: el que da final a un día en el que hemos logrado el triunfo frente a las renegadas tropas marinas.
Curro, Eva y Nube vuelven también, aunque en su vehículo particular. Benji y Lorena se quedan unos días más en misión de vigilancia, husmeando el perímetro y abatiendo posibles rebeliones. Muy pronto volveremos a reunirnos todos, y esperamos que algunos más, en una nueva y peligrosa misión.
¡Fuerza y honor, hermanos gazpachueleros!
0 comentarios:
Publicar un comentario